Radiadores no calientan: cómo purgar bien y 7 causas típicas
Es pleno invierno. Enciendes la calefacción esperando ese confort de hogar, pero pasadas dos horas notas algo raro: el salón está caliente, pero la habitación del fondo parece una nevera. O peor, tocas el radiador y está ardiendo por arriba y helado por abajo.
¿Te suena? No estás solo.
Como experto en climatización, te diré que el 80% de las llamadas que recibimos en estas fechas son por radiadores que no calientan uniformemente. La buena noticia es que la mitad de las veces lo puedes solucionar tú mismo en 5 minutos. La mala es que, si no es eso, tienes un problema de circulación que requiere diagnóstico profesional.
Hoy vamos a ir paso a paso: desde la purga perfecta hasta el diagnóstico avanzado.
Lo primero es lo primero: ¿Cómo purgar un radiador correctamente?
Mucha gente cree que sabe purgar, pero comete un error básico: hacerlo con la calefacción a toda potencia. Si la bomba está moviendo el agua a toda velocidad, el aire se mezcla con el agua en forma de microburbujas y no sale.
El protocolo profesional para purgar:
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Apaga la calefacción: O al menos pon el termostato al mínimo para que la bomba de circulación se detenga. Espera 10-15 minutos para que el aire suba a la parte alta del radiador.
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Prepara el terreno: Coge un destornillador plano (o la llave de purga específica) y un trapo o vaso.
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Abre despacio: Gira el tornillo de purga (situado en la parte superior, opuesto a la llave de entrada) muy suavemente en sentido contrario a las agujas del reloj.
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Escucha el silbido: Oirás salir el aire («pfssss»). Manténlo abierto hasta que empiece a salir un chorro continuo de agua, sin «escupitajos».
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Cierra inmediatamente: No aprietes a muerte, solo hasta que deje de gotear.
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Paso CRÍTICO (El que todos olvidan): Ve a la caldera y revisa la presión (manómetro). Al sacar aire y agua, la presión habrá bajado. Abre la llave de llenado hasta dejarla de nuevo entre 1,2 y 1,5 bares.
Las 7 Causas por las que un radiador sigue frío
Si has purgado y el radiador sigue rebelde, el problema es mecánico o hidráulico. Aquí tienes el checklist de diagnóstico:
La Válvula Termostática está «pegada»
Si tienes cabezales con números (del 1 al 5), es muy común que, tras un verano sin usarse, el perno interno se quede atascado en posición de «cerrado».
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La solución rápida: Quita el cabezal de plástico/rosca. Verás un pitorro metálico. Empújalo suavemente con el mango de un destornillador varias veces hasta que notes que tiene muelle y retrocede.
2. El Detentor está cerrado
En la parte baja del radiador, opuesta a la llave, hay otra válvula llamada detentor (suele estar bajo una tapa de rosca). A veces, por error o limpieza, alguien lo cierra.
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La prueba: Quita la tapa y usa una llave Allen. Asegúrate de que esté abierto (girando a la izquierda). Ojo: cuenta las vueltas, esto regula el caudal.
3. Presión insuficiente en la caldera
Si la presión está por debajo de 0.8 o 0.5 bares, la caldera entra en bloqueo de seguridad o no tiene fuerza para empujar el agua hasta el último radiador de la casa.
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Solución: Rellena el circuito hasta 1.5 bares (en frío).
4. Aire persistente (Bolsas de aire)
Si purgas y sale aire, pero al día siguiente vuelve a haber aire, tienes un problema mayor. Puede ser una fuga en el circuito, una reacción química que genera gases (hidrólisis) o que el vaso de expansión de la caldera está roto.
5. Lodos y magnetita
Si el radiador está caliente por arriba y frío por abajo (y no es aire), suele ser suciedad. Con los años, el agua negra y metálica se deposita en el fondo del radiador, impidiendo que el agua circule por esa zona.
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Veredicto: Necesitas una limpieza de circuito profesional.
6. La bomba de circulación está fallando
Si todos los radiadores calientan poco o solo calientan los más cercanos a la caldera, es posible que la bomba no tenga fuerza suficiente o esté configurada a una velocidad muy baja.
7. Desequilibrado Hidráulico
El problema más complejo. El agua es vaga y siempre va por el camino más fácil. Si los primeros radiadores «roban» todo el caudal, el agua caliente no llega a los últimos. Se soluciona regulando los detentores para «frenar» a los primeros y dejar paso a los últimos.
🛑 Cuándo parar y llamar al técnico
El bricolaje tiene un límite y es la seguridad (y tu bolsillo). Llama a un profesional si:
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La presión baja constantemente: Si tienes que rellenar agua cada semana, tienes una fuga. Si sigues metiendo agua nueva (llena de cal y oxígeno), acabarás picando la caldera.
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Ruidos fuertes (Golpes de ariete): Si las tuberías suenan «clack-clack» metálico fuerte.
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Olor a gas o quemado: Esto es obvio, pero ante la duda, apaga y llama.
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Necesidad de vaciar: Si crees que tienes lodos, no intentes desmontar el radiador tú solo si no tienes experiencia sellando juntas. Una fuga de agua negra mancha paredes y suelos de forma irreversible.
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